Un total de 119 comunas del país, equivalentes al 34% de los municipios chilenos, no disponen de Planes Comunales para la Reducción del Riesgo de Desastres, según datos institucionales. La mayoría de estas localidades corresponde a zonas rurales con altos índices de pobreza y limitaciones técnicas y presupuestarias.
Según la misma fuente, en las regiones afectadas por las recientes precipitaciones la situación es más pronunciada. En Atacama, el 88% de las comunas carece de este instrumento de planificación; en Coquimbo la cifra alcanza el 73%, mientras que en Valparaíso llega al 52%. Estos territorios presentan brechas en conectividad y recursos que dificultan la anticipación y respuesta ante emergencias.
Durante las últimas lluvias, la primera respuesta en sectores rurales provino de las propias comunidades. En Punitaqui, un vecino utilizó su camión tolva para rescatar a otro habitante aislado antes de que llegaran los vehículos de emergencia. Episodios similares se registraron en diversos puntos del país, donde la acción local precedió a la intervención institucional.
Organizaciones que trabajan en zonas rurales señalan que la capacidad de respuesta comunitaria requiere habilitación, conocimiento del territorio y confianza entre vecinos y gobiernos locales. Según estas entidades, fortalecer estos vínculos mediante inversión y herramientas adecuadas resulta necesario para enfrentar emergencias en territorios con aislamiento geográfico.
La creación de Senapred y el fortalecimiento de la institucionalidad han impulsado una gestión del riesgo con mayor énfasis en prevención, aunque persisten desafíos en comunas con capacidades institucionales limitadas, según análisis de organizaciones territoriales y datos institucionales sobre gestión de riesgos.

