Una ola de indignación y rechazo transversal generó en los sectores de oposición el reciente llamado de una diputada del Partido Comunista a retomar las movilizaciones sociales como mecanismo de presión política. Desde la centroderecha, el mensaje fue unánime: Chile no resiste más inestabilidad y el oficialismo debe decidir si es Gobierno o si seguirá actuando como una “oposición desde el poder”.
“Un atentado contra la estabilidad republicana”
Para los representantes de la oposición, este tipo de proclamas no solo erosiona el debate legislativo, sino que pone en riesgo la frágil recuperación económica del país. Los parlamentarios señalaron que recurrir a la “agitación” es una táctica propia de sectores que han fracasado en el convencimiento democrático a través de las ideas.
“Es de una irresponsabilidad mayúscula que, en medio de una crisis de seguridad y estancamiento económico, representantes del oficialismo pretendan encender nuevamente la mecha de la división. Los chilenos quieren certezas, no barricadas”, señalaron desde las bancadas de Chile Vamos.
El oficialismo en una encrucijada
La centroderecha emplazó directamente al Palacio de La Moneda a desmarcarse de estas declaraciones. El argumento es claro: no se puede pretender gobernar un país mientras los partidos que sustentan al Presidente Boric llaman a desbordar las instituciones.
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Pérdida de foco: La oposición advierte que mientras el país demanda control de fronteras y combate al crimen organizado, el PC parece más interesado en revivir agendas de confrontación.
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Señal a la inversión: Se enfatizó que este clima de “agitación” ahuyenta la inversión extranjera, afectando directamente la creación de empleos.
Defensa de la institucionalidad
Líderes del sector afirmaron que el Congreso es el espacio legítimo para las reformas y que cualquier intento de “pauteo” mediante la coacción en las calles será denunciado ante las instancias correspondientes.
“Defenderemos la democracia de aquellos que solo creen en ella cuando les favorece. El Gobierno no puede seguir siendo rehén de las alas más radicales de su coalición; es hora de que el oficialismo elija entre el Estado de Derecho o el caos promovido por el Partido Comunista”, concluyeron los legisladores.
