En medio de los preocupantes resultados de la prueba PISA, que vuelven a posicionar a los estudiantes chilenos con severos rezagos en Matemática y Lectura, un modelo educativo de origen japonés se abre paso en el país. A través de la autodisciplina y el aprendizaje individualizado, cada vez más niños vencen el bloqueo escolar e incluso estudian contenidos varios años por encima de su nivel.

Mientras los balances del informe PISA dejan en evidencia los estancamientos y desafíos del sistema educativo chileno —ubicando al país en posiciones desfavorables respecto a la media de la OCDE en áreas críticas como Lenguaje y Matemáticas—, cientos de familias en Chile están encontrando una alternativa efectiva para revertir esta tendencia.

Frente a la frustración de enfrentarse a una hoja en blanco llena de ecuaciones o multiplicaciones, fenómeno conocido como «ansiedad matemática», el Método Kumon se consolida en el país como una herramienta para transformar el miedo en autoconfianza y autonomía.

Un llamado a perder el miedo: La voz de Kumon Salvador

La problemática no es ajena al trabajo diario en las aulas. Hace solo unos días, un video de Kumon Salvador difundido por su orientadora y directora, Camila Venegas, apuntaba precisamente al trasfondo de este problema: el temor arraigado a las matemáticas y cómo desmantelarlo.

«El temor a las matemáticas casi siempre nace de un vacío acumulado en el pasado», explica Camila Venegas. «Cuando un niño llega frustrado y dice ‘no sirvo para esto’, nuestro primer paso no es forzarlo con contenidos complejos de su curso, sino evaluar dónde se rompió el hilo conductor de su aprendizaje. Al hacerlo retroceder al punto exacto donde se siente seguro y cómodo, el miedo desaparece.El niño experimenta el éxito desde el primer día».

En el centro ubicado en la comuna de Providencia, los avances quedan demostrados en casos concretos, como el de Gustavo Pinto Fuentes, alumno que estando en 1° básico logró avanzar tres años por delante de su nivel escolar formal.

De la mesa del comedor en Osaka a las aulas de Santiago

La historia del método se remonta a 1954 en Osaka, Japón. Toru Kumon, un profesor de matemáticas de secundaria, notó las dificultades que enfrentaba su hijo Takeshi en segundo básico. Para ayudarlo, comenzó a redactar diariamente ejercicios de cálculo en hojas sueltas, estructurados de forma gradual para que descubriera la lógica de manera autónoma.

El resultado fue contundente: al llegar a sexto básico, Takeshi ya resolvía cálculo diferencial e integral. Tras la fundación del Instituto Kumon de Educación en 1958, el sistema se extendió globalmente. A Chile llegó formalmente en 1995 y, tres décadas después, continúa abriendo centros a lo largo del país para satisfacer la alta demanda generada tras el rezago escolar pospandemia.

¿En qué consiste el sistema?

A diferencia de las tutorías tradicionales diseñadas para preparar exámenes de momento, Kumon es un sistema de aprendizaje continuo e individualizado basado en cuadernillos autoinstructivos con una dedicación diaria de 15 a 30 minutos. El estudiante avanza únicamente cuando demuestra un dominio fluido del nivel actual.

Habilidades Académicas Habilidades No Cognitivas (Para la Vida)
Agilidad mental Autodisciplina y hábitos de estudio
Dominio del cálculo abstracto Concentración y atención sostenida
Comprensión de lógica matemática avanzada Resiliencia ante el error y autodidactismo

El impacto en el cerebro según la neurociencia

Desde el enfoque del desarrollo cerebral, el método busca reconfigurar las conexiones neuronales mediante la resolución autónoma de problemas dosificados al nivel ideal del alumno:

  • Activación de la corteza prefrontal: Estimula las áreas responsables del razonamiento lógico-matemático.
  • Liberación de dopamina: Lograr resolver los ejercicios por cuenta propia genera respuestas asociadas al placer y la recompensa.
  • Reducción de la ansiedad: Disminuye la hiperactividad de la amígdala (asociada al miedo y la frustración), mejorando la plasticidad cerebral y la memoria de trabajo.

Una respuesta al desafío educativo actual

El crecimiento de la red Kumon en el país coincide con un escenario donde las métricas tradicionales muestran un estancamiento en el aprendizaje formal. En este contexto, la metodología propone que el potencial de los estudiantes no depende de una condición genética, sino del método de aprendizaje adecuado.

«Ver la cara de un alumno cuando descubre, por sus propios medios, cómo resolver un ejercicio que antes le hacía llorar, es impagable», concluye la directora de Kumon Salvador, Camila Venegas @kumonsalvador, en instagram;  . «No estamos enseñando solo a sumar o a calcular integrales; estamos entrenando la mente de niños que se descubren capaces de aprender cualquier cosa de forma autónoma. Un niño con confianza en Kumon es un niño que pierde el temor a equivocarse en la vida».