En mayo de este año, el Centro de Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile publicó un estudio de más de dos años de investigación sobre el impacto de los perros en la ganadería, la fauna y la salud humana a nivel nacional. Esto se vio reflejado semanas después, cuando el Ministerio de Salud declaró una alerta sanitaria debido al alarmante número de personas mordidas y a las graves consecuencias para la salud pública.

Desde mi territorio, Chiloé, la condición insular nos vuelve especialmente masvulnerable al impacto de las jaurías de perros sin control. Aquí, especies únicas en el mundo como el zorro chilote y el pudú son frecuentemente atacadas, sufriendo cientos de muertes, al igual que nuestro ganado. Pero un problema igualmente grave se repite a lo largo de todo Chile: la ganadería sufre pérdidas cuantiosas mientras la fauna nativa se debate entre la supervivencia y la extinción. Los perros abandonados o con tenencia irresponsable pululan en las periferias urbanas y rurales, blindados por una permisividad social —a menudo amparada bajo la figura del mal llamado «perro comunitario»— y por una Ley de Tenencia Responsable que, tras casi diez años de vigencia, no solo no ha disminuido el abandono, sino que ha demostrado ser ineficaz.

Estamos ante una crisis multidimensional. Desde la perspectiva de la salud pública, enfrentamos mordeduras y transmisión de enfermedades que afectan especialmente a la infancia. Desde el ámbito productivo y ambiental, la muerte masiva de ganado y fauna silvestre exige una política de bienestar animal integral y de protección a las comunidades rurales. Sin embargo, en las redes sociales y desde las autoridades en Santiago se invisibiliza este impacto, priorizando una visión distorsionada que otorga un valor jurídico absoluto al “animal perro”, desconociendo la sintiencia de especies protegidas como el pudú o el huillín, las cuales cumplen un rol clave en la cadena trófica y en la provisión de servicios ecosistémicos de los cuales depende la vida humana.

Miles de ovejas y vacassufren una muerte lenta y dolorosa en los campos chilenos todos los días. Si no abordamos este conflicto con rigor técnico y no reformamos la gobernanza de la fauna doméstica y silvestre, Chile se encaminará irrevocablemente hacia la extinción de especies emblemáticas como el zorro de Darwin y hacia la destrucción irreversible del patrimonio ganadero, pilar fundamental de nuestra cultura y economía local.

Romina Zúñiga C. |Abogada | Coordinadora BAI  Iniciativa ( BIENESTAR ANIMAL INTEGRAL)   @bai_conservacion | Directora Fundación Isla Grande Chiloé   @fundacionislagrande_chiloe