El dólar cerró este viernes en $915, con una baja de $7,75 respecto al jueves, en una jornada marcada por la recuperación del precio del cobre y la debilidad de la moneda estadounidense en los mercados internacionales. La divisa acumuló una semana sin cambios significativos, según datos del mercado cambiario local.

El cobre subió 0,85% en la Bolsa de Metales de Londres y cerró en US$6,482 por libra. Según la agencia Reuters, el impulso vino desde China, que anunció medidas para reactivar su economía. La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) informó que la semana había comenzado con un precio de US$6,736 por libra el lunes, pero luego el metal cayó por el ingreso de más inventario a los almacenes de Londres y Shanghái. En el balance semanal, el cobre bajó 1,75%.

La caída del dólar también respondió a la presión que enfrenta la moneda estadounidense en los mercados globales. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció un programa de recompra de bonos por US$4.000 millones para bajar el costo de endeudamiento a largo plazo, pero el efecto duró solo un día. Los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir a niveles no vistos en 20 años. Según analistas citados por CNBC, la medida podría interpretarse como señal de preocupación sobre la capacidad de ese país para financiarse sin encarecer su deuda. El índice que mide el desempeño del dólar frente a otras monedas cayó 0,06% a 98,80 puntos.

El petróleo Brent, referencia para Chile, se mantuvo en US$94,1 por barril, pero acumuló un alza de 6,11% en la semana. Según reportes de mercado, el aumento se explica por las amenazas de Estados Unidos de imponer sanciones económicas contra Irán, en medio de tensiones por el control del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial. En la Bolsa de Santiago, el índice Ipsa subió 0,88% y cerró en 11.337,85 puntos, impulsado por acciones de empresas mineras como SQM.

Qué significa para tu bolsillo: Cuando el dólar baja, los productos importados pueden abaratarse en las tiendas, aunque el efecto toma semanas en llegar. Si el cobre se mantiene en niveles altos, el gobierno recibe más ingresos por impuestos a la minería, lo que puede traducirse en más recursos para programas sociales o infraestructura. Sin embargo, el alza del petróleo presiona el precio de la bencina y el diésel, lo que encarece el transporte y, eventualmente, los alimentos.

Fuente: La Tercera.