Durante los últimos 25 años, América Latina ha intentado construir un poder político para proyectar su territorio. Sin embargo, mientras los acuerdos regionales se fragmentan, las instituciones financieras han demostrado capacidad para conservar el rumbo. IIRSA abrió el camino, COSIPLAN reorganizó su arquitectura y hoy Conexión Sur retoma corredores, carreteras, ferrocarriles y puertos hacia el Pacífico.
Las cifras utilizadas corresponden a los registros oficiales de IIRSA y COSIPLAN: 12 países fundadores; 524 proyectos por US$96.119 millones en 2010; y una cartera posteriormente ampliada a 581 proyectos por US$191.420 millones. Conexión Sur fue mandatada en 2025 por representantes de once países, mientras el programa brasileño de integración identificó 190 obras orientadas, entre otros objetivos, a conectar la producción sudamericana con Asia.
Estos antecedentes revelan una continuidad que sobrevivió a los cambios de nombre y a la debilidad política regional. El discurso incorpora integración, creación de valor, inclusión y desarrollo armónico. No obstante, persiste una lógica extractivista: los recursos se movilizan, las rutas se modernizan y los puertos se expanden, pero el valor abandona los territorios que producen agua, alimentos, minerales, bosques y energía. Las comunidades siguen siendo zonas de paso, sin capacidad económica de decisión.
La filosofía del Modelo Mapu Ülmen sostiene que la riqueza territorial no puede separarse de la identidad, el conocimiento, la comunidad ni de las responsabilidades de su usufructo. Su funcionalidad es necesaria porque articula economía, kimün, ciencia, tecnología, finanzas y administración territorial mediante captura local de valor, distribución de abundancias y protección de las fuentes de vida.
Incorporado a cualquier plan de integración regional, Mapu Ülmen puede transformar la infraestructura en una relación comunitaria fortalecida, duradera y con vocación de permanencia. Se trata de conectar mercados estableciendo una conexión identitaria con territorios que producen toneladas de riquezas, por lo tanto, nativos y locales deben participar en su gobierno, transformación y beneficio.
Un plan que no combata la pobreza no redistribuya el valor ni reconozca el gobierno económico territorial seguirá incompleto. Conexión Sur puede mover mercancías; Mapu Ülmen puede hacer que esa integración produzca dignidad, pertenencia y futuro.
Raigan Nawel
Analista Mapuche

