Tras conocerse el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Gobierno reaccionó con profunda preocupación ante el adverso escenario laboral que enfrenta el país. La tasa de desocupación nacional escaló al 9,1% en el trimestre móvil febrero-abril de 2026 —el registro más alto desde junio de 2021—, lo que sitúa la cifra real de desocupados en 944.794 personas bordeando el millón de afectados.

El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, calificó de manera tajante la situación como una emergencia de carácter humano:

La alta tasa de desempleo que hemos heredado es la consecuencia de un país que lleva más de una década estancado. Tener a casi 950 mil personas sin trabajo es un auténtico drama social. Recuperar el crecimiento económico para generar progreso social sostenido es un deber moral”.

Preocupante radiografía del mercado laboral

Las cifras entregadas por el organismo estadístico develan un panorama estructural complejo, donde el aumento de la fuerza de trabajo (1,0%) superó con creces la capacidad de la economía para absorber nuevos puestos laborales (0,7%). El impacto ha golpeado con especial fuerza a las mujeres, cuya tasa de desempleo se disparó al 10,5% tras sufrir un alza del 0,8 pp. en los últimos doce meses.

Adicionalmente, las autoridades manifestaron su inquietud por el deterioro en la calidad del empleo: si bien se crearon plazas laborales brutas, se reportó una severa destrucción de puestos asalariados en el sector privado formal, siendo compensados únicamente por un incremento en la ocupación informal, la cual escaló al 26,8%.

Presión por un cambio de rumbo económico

La mirada de la actual administración dista de ser alentadora en el corto plazo de no mediar cambios drásticos. Ante las críticas por el rumbo de la actividad económica y el debilitamiento persistente del empleo (que suma ya 40 meses consecutivos sobre el umbral del 8%), el Ejecutivo ha supeditado el éxito de la reactivación a una agenda legislativa agresiva.

El secretario de Estado enfatizó que la tramitación de la Reconstrucción Nacional —la denominada ‘megarreforma’ económica y de seguridad que iniciará su debate en el Senado la próxima semana tras ser aprobada en la Cámara de Diputados— es la única vía viable para revertir la inercia del mercado. “No hay tiempo que perder: es el futuro de las familias de nuestro país lo que está en juego”, concluyó la autoridad.

Por laconexi