El comportamiento de desplazamiento de los chilenos está experimentando un cambio de timón. Tras varios años de un crecimiento explosivo y “rebotes” históricos postpandemia en los cielos nacionales, las dinámicas de viaje se han estabilizado, revelando una marcada brecha entre los destinos elegidos dentro y fuera del país.
De acuerdo con los últimos reportes emitidos por la Junta de Aeronáutica Civil (JAC), el tráfico total de pasajeros en los aeropuertos chilenos ha mostrado leves contracciones, explicadas únicamente por una caída sostenida en el mercado doméstico (vuelos internos). Por el contrario, el segmento internacional avanza a paso firme con cifras positivas consecutivas.
El mercado interno se enfría
Viajar en avión se consolidó en los últimos años como una necesidad para los chilenos (68% de quienes vacacionaron el último año utilizó este medio, según datos de Criteria). Sin embargo, el dinamismo de los vuelos internos ha comenzado a perder fuerza en comparación con los máximos históricos registrados entre 2024 y mediados de 2025.
Las cifras acumuladas del primer bimestre de este año reflejan que el tráfico doméstico experimentó una caída del 5,6%, sumando más de medio año de contracciones consecutivas. De acuerdo con las autoridades del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, el descenso a nivel nacional se ve incidido principalmente por una menor actividad en las rutas aéreas conectadas con el norte grande (vinculadas fuertemente al sector minero), como los tramos hacia Calama y Antofagasta, que tradicionalmente empujaban con fuerza el carro de la aviación local.
El extranjero sigue siendo el gran imán
La otra cara de la moneda la viven los vuelos internacionales. En lo que va del año, el flujo de pasajeros desde y hacia el extranjero acumula un crecimiento del 3,5%, registrando expansiones sólidas que compensan parcialmente el frío escenario local.
El auge de aerolíneas low-cost, la apertura de nuevas rutas internacionales directas e intermedias, y ofertas atractivas en eventos masivos de comercio electrónico como los Cyber, han impulsado a los chilenos —liderados generacionalmente por los millennials— a priorizar los destinos internacionales (con Brasil, Argentina y Perú a la cabeza) por sobre las escapadas dentro del territorio nacional.
El perfil del nuevo viajero chileno
El estudio del comportamiento actual define al viajero chileno como un usuario activo, digitalizado y sumamente estratégico. Un 63% de los chilenos declara no concebir el descanso vacacional sin salir de sus hogares, pero la forma de ejecutarlo cambió: hoy se planifica con mayor anticipación y se buscan experiencias que optimicen el presupuesto frente al contexto económico actual.
La industria aerocomercial y turística local enfrenta ahora el desafío de reactivar el interés y la competitividad de las rutas locales ante una demanda que se ha normalizado y que hoy mira con mucha fuerza hacia el exterior.
