Corea del Norte lanzará ataque nuclear automático si Kim Jong-un es asesinado
En un movimiento que escala la tensión nuclear a niveles no vistos desde la Guerra Fría, el régimen de Corea del Norte ha formalizado este lunes su nueva doctrina de defensa. Bajo el mandato directo de Kim Jong-un, el país ha integrado en su Constitución una cláusula de retaliación automática, que garantiza el lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales incluso si la cadena de mando superior es eliminada en un ataque sorpresa.
El sistema de respuesta “automática”
La nueva normativa, ratificada durante la primera sesión de la 15ª Asamblea Suprema del Pueblo, estipula que, si el sistema de mando y control nuclear del país —encabezado por Kim Jong-un— es puesto en peligro mediante un ataque externo, se activará de forma inmediata un “plan de operaciones decidido de antemano”.
Esta táctica, conocida internacionalmente como “Dead Hand” (Mano Muerta), busca disuadir a Estados Unidos y Corea del Sur de ejecutar los denominados “ataques de decapitación”, una estrategia militar diseñada para neutralizar al líder supremo y colapsar el régimen sin una guerra total.
El “Efecto Irán”: La paranoia del régimen
Analistas de inteligencia en Seúl indican que este endurecimiento legal responde al impacto que causaron en Pionyang las recientes operaciones quirúrgicas contra el liderazgo iraní. El éxito de los ataques de precisión mediante tecnología satelital y drones habría convencido a Kim Jong-un de que su seguridad personal es el eslabón más débil de su defensa.
“Pionyang ha enviado un mensaje claro al mundo: matar a Kim Jong-un no detendrá el apocalipsis nuclear; lo iniciará”, señaló un experto en geopolítica asiática. “Están intentando eliminar cualquier incentivo para un asesinato político al garantizar que la respuesta no dependerá de una orden humana de último minuto”.
Desafío a la comunidad internacional
Junto con esta ley, Corea del Norte reafirmó que su estatus como potencia nuclear es “irreversible” y que no habrá más negociaciones de desnuclearización. El anuncio coincide con el despliegue de nuevas unidades de artillería de largo alcance en la frontera con el Sur, capaces de alcanzar Seúl con proyectiles convencionales y tácticos.
La comunidad internacional ha reaccionado con alarma. El Pentágono calificó la medida como “altamente desestabilizadora”, mientras que Seúl advirtió que cualquier intento de usar armas nucleares contra el Sur significaría “el fin del régimen de Kim Jong-un”, independientemente de sus protocolos automáticos.
