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Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, amenaza con activar altavoces de propaganda y reforzar despliegues tácticos militares en la Zona Desmilitarizada (DMZ).
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Las advertencias se producen tras incidentes recientes en la frontera y acusaciones cruzadas de provocaciones militares entre ambos países.
La tensión diplomática y militar en la península coreana ha alcanzado un nuevo punto crítico tras las duras declaraciones emitidas por Kim Yo-jong, influyente hermana del líder norcoreano Kim Jong-un. En un comunicado oficial difundido a través de la agencia estatal KCNA, Pyongyang advirtió al gobierno de Corea del Sur sobre «consecuencias desastrosas» si continúan las actividades de patrullaje y medidas de advertencia en la zona fronteriza.
La advertencia norcoreana contempla el despliegue inminente de altavoces de propaganda a lo largo de la frontera y el reposicionamiento de unidades tácticas de fuego en zonas estratégicas de la Demarcación Militar. Estas medidas surgen como respuesta a los disparos de advertencia y patrullajes defensivos efectuados por tropas surcoreanas en las cercanías de la Demarcación.
Escalada de fricciones en la frontera
El clima de hostilidad entre ambas naciones se ha intensificado a raíz de recientes incidentes de seguridad en la Zona Desmilitarizada (DMZ). Entre ellos, destacan las explosiones de minas terrestres que causaron heridos entre soldados surcoreanos, hecho del cual Seúl responsabilizó a Pyongyang. Mientras el gobierno surcoreano exige el cese de las fortificaciones militares norcoreanas en la frontera, Pyongyang niega las acusaciones y justifica sus acciones como medidas defensivas de soberanía.
Desde Seúl, el Ministerio de Defensa e instituciones asesoras en materia de seguridad nacional señalaron que mantendrán una postura defensiva firme en coordinación con el Mando de las Naciones Unidas (UNC), advirtiendo que responderán de manera «proporcionada» ante cualquier provocación directa que ponga en riesgo la estabilidad regional.
Perspectiva geopolítica
El uso de altavoces de propaganda, la colocación de minas y las maniobras tácticas en la DMZ marcan el retorno a una dinámica de retórica hostil que interrumpe los frágiles canales de comunicación transfronterizos. Analistas internacionales advierten que la reactivación de este tipo de guerra psicológica eleva el riesgo de cálculos erróneos o enfrentamientos involuntarios en una de las fronteras más fuertemente armadas del mundo.

