Ha sido una semana gloriosa para la selección chilena femenina de hockey césped. Las Diablas consiguieron el boleto para el Mundial de Países Bajos y Bélgica, luego de una infartante definición ante Japón, el sábado por la noche. Faltaba un detalle más para cerrar todo con un broche de oro: el título. Este domingo, lo consiguieron. Superaron por 1-0 a Australia y se quedaron con la corona de las FIH Qualifiers Santiago 2026.

Las dirigidas por Cristóbal Rodríguez llegaron a la final invictas, luego de cuatro partidos. Fueron primeras de su zona tras vencer 6-0 a Suiza, 2-1 a Australia y 1-0 a Francia, respectivamente. En las semifinales, superó a las niponas en los penales shoot-outspartido que le entregó el pase a su segunda Copa del Mundo (la anterior fue en 2022). Las oceánicas clasificaron en el segundo puesto del grupo A, el que ganó Chile. Y en semis, dejaron en el camino a Irlanda.

Con los antecedentes recién descritos, eran rivales que se conocían. Australia, además, está por sobre el cuadro nacional en el ranking femenino de la FIH: 8º contra 14º. Pero el combinado chileno ha demostrado, a lo largo del certamen, que está capacitado para competir con cualquiera. Y con el plus de la localía, aún más. El Centro Deportivo de Hockey Césped Claudia Schüler estaba repleto. Una caldera.

Una de las más destacadas de Chile vivía un partido especial. Se trata de Josefa Salas, quien llegó a las 100 presencias con el seleccionado. Tenía barra propia en las tribunas.

El primer cuarto fue intenso, donde las Diablas compitieron bien. Un destacado inicio se reflejó en la apertura de la cuenta. Cuando el reloj estaba en los 6:01, Antonia Irazoqui convirtió el 1-0. Quedó sola ante la arquera rival, la elude y remata con poco ángulo para aventajar a las chilenas. Mediante la jugada del córner corto, Australia se acercó. Casi logra empatar, con un remate que dio en uno de los palos. La portera Natalia Salvador respondió cuando fue requerida.

El duelo no iba a ser fácil. Por ello, había que aprovechar cada ataque. En el segundo cuarto, las nacionales llegaron a tener tres córners cortos seguidos, y no pudo concretar ninguno. Falta de comunicación en la jugada. Tal como en el cuarto anterior, la presencia de Natalia Salvador se hizo importante para sostener el resultado.

La segunda mitad del cotejo mostró la misma intensidad. Nadie regalaba nada. Había que saber sufrir (algo que es propio de cualquier deporte colectivo). Durante el tercer cuarto, el cuadro chileno sufrió la ausencia durante dos minutos de Constanza Muñoz, quien recibió tarjeta verde. Las Diablas pecaban de no aprovechar los córners cortos. Fueron los 15′ más sufridos, porque el empate estuvo cerca.

Por laconexi