Cómo se erosionó la credibilidad de los partidos, cuándo se desplomó y en qué punto se encuentra en 2026

La confianza en los partidos se desplomó en 2015, con los casos Penta, SQM y Caval, cuando cayó al 3%. Tocó su mínimo histórico (2%) en diciembre de 2019, en pleno estallido social. Entre 2020 y 2025 se mantuvo estancada entre 2% y 4%. En la medición de abril-mayo de 2026 llega a 6%: el mejor registro en más de una década, pero menos de la mitad del 13% de 2009, y los partidos siguen siendo la institución peor evaluada del país.

Confianza en los partidos políticos (% que declara “mucha” o “bastante” confianza)

Antecedentes (1990–2009): una erosión lenta

Tras el retorno a la democracia, el vínculo de la ciudadanía con los partidos era fuerte: hacia 1990 cerca de tres de cada cuatro chilenos se identificaban con alguna organización partidaria, proporción que en 2016 había bajado
a menos de uno de cada cinco. Desde la segunda mitad de los años noventa, distintos estudios registran una caída en la identificación partidaria, un aumento de la desconfianza y una creciente desafección política, acompañada
del declive de la participación electoral. Aun así, en 2009 la confianza en los partidos alcanzaba un 13% en la Encuesta CEP, muy por sobre los niveles actuales.

Primera grieta (2009–2011)

Al observar las encuestas como serie, se aprecia una caída abrupta de la confianza en las instituciones centrales de la democracia en torno a 2009-2010, período que coincide con el ciclo de movilizaciones estudiantiles. En
este tramo la confianza en los partidos se redujo prácticamente a la mitad: de 13% a 7%. En paralelo, la simpatía o pertenencia a algún partido bajó de 47% a 37%.

El desplome (2015)

El año 2015 es el punto de quiebre. Los procesos judiciales por financiamiento irregular de la política (casos Penta y SQM) y el caso Caval golpearon a la presidencia, a los principales partidos y al empresariado. La Encuesta CEP de abril de 2015 mostró que solo el 3% de los chilenos confiaba en los partidos, que quedaron como la institución peor evaluada; en esa misma medición apenas un 8% consideraba transparentes sus decisiones y solo un 36% los veía como indispensables para la democracia. Entre 2011 y 2015 la confianza en los partidos cayó de 7% a 3% y la del Congreso de 13% a 6%. La literatura académica describe 2015 como el año de mayor debilidad del sistema político, medido por la confianza pública, hasta ese momento.

El piso histórico (2019)

Con el estallido social se tocó fondo. En la medición de diciembre de 2019 los partidos registraron un 2% de confianza y el Congreso un 3%, cifras dentro del margen de error. El coordinador del área de Opinión Pública del
CEP lo resumió así: “nadie confía en los partidos políticos ni en el Congreso”. Entre julio de 2014 y diciembre de 2019, la confianza en los partidos pasó de 6% a 2%, y la identificación con algún partido cayó a mínimos.

Estancamiento (2020–2025)

Durante la pandemia, los procesos constituyentes y el gobierno de Gabriel Boric, la cifra permaneció pegada al suelo, oscilando entre 2% y 4%. En marzo-abril de 2025 los partidos marcaron 3%, nuevamente en el último
lugar del listado, y en septiembre-octubre de 2025, en la antesala de las elecciones, se ubicaron en 4%. En perspectiva regional, el informe Latinobarómetro 2024 advierte que en Chile solo la mitad de la población considera necesario tener partidos políticos, pese al alto apoyo a la democracia, lo que sugiere un problema específico del sistema de partidos chileno.

Cómo llega 2026

La medición más reciente es la Encuesta CEP N°96 (trabajo de campo entre el 18 de abril y el 27 de mayo de 2026), la primera tras la llegada del Presidente José Antonio Kast. En ella, el 6% declara tener mucha o bastante
confianza en los partidos, frente al 4% del año anterior. El Congreso marca 13%, y ambos siguen siendo las instituciones con menos confianza, mientras en el extremo opuesto la PDI alcanza 63%. Un dato que matiza el cuadro: el ciclo electoral de 2025 reactivó la identificación partidaria, que en octubre de ese año subió a 42%, 14 puntos más que en la medición previa.

Lectura de conjunto

El 6% de 2026 es el mejor registro desde antes de 2015, pero equivale a menos de la mitad del nivel de 2009. La mejora es real, aunque modesta: con un error muestral estimado de ±2,8 puntos, aún es pronto para hablar de una recuperación sostenida. Las próximas mediciones permitirán distinguir entre un cambio de tendencia y un efecto transitorio asociado al inicio de un nuevo gobierno.